Proviene del término latino anima, el cual, a su vez, deriva del griego ánemos, viento. En el mundo griego, como en muchas culturas primitivas, se entendía el alma fundamentalmente como el principio de vida de todo ser viviente.La tradición filosófica entiende el alma en dos sentidos: como aquello que permite a los seres vivos realizar actividades vitales y que, en esa medida, es común a los hombres, los animales y las plantas, y como el principio inmaterial, simple, espiritual, divino, inmortal,  fundamento metafísico último de nuestra vida psíquica y gracias al cual podemos alcanzar el conocimiento y la vida buena.

 

 

Miriam Ruz Agudo.