Una opinión preconcebida y generalmente distorsionada, formulada sin considerarlos datos con honestidad. El prejuicio ciega la razón y se cierra ante argumentos convincentes, lleva a juicios temerarios y a la calumnia. Con frecuencia justifica y fomenta el rechazo o el odio. Es contrario a la caridad, a la verdad y a la justicia. Los prejuicios de una sociedad resultan difíciles de erradicar, aún cuando la legislación apoye la integración de lo prejuzgado.

Cristina Marquez ordoñez