El principio de universalización de la ética del discurso al presentarse como principio universal-procedimental de legitimación de normas, sin contenido material, agudiza las sospechas de etnocentrismo de los “defensores” de las diferencias culturales. Creemos, sin embargo, que la ética del discurso, con su principio de universalización, pone a la luz esa racionalidad-dialógica desde la que es posible no sólo respetar sino fomentar la existencia de comunidades diferentes, abiertas. Contiene, en lo trascendental, las condiciones de posibilidad de realización de diálogos concretos. En este sentido afirmamos que universalismo moral y diferencia cultural se complementan; de otro modo nos encontraríamos con universalismo vacío o con posiciones culturales dogmáticas; cuando de lo que se trata es más bien, dialógicamente, de un pluralismo valorativo.