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Me gustaría compartir mi opinión acerca del que debemos hacer y cuando…
A veces te sientes ausente, otras, a espera de que te den oportunidad para hablar pero eso no quita sentido a tu opinión, y me llamó mucho la atención el tema de por qué no hacerlo ahora… ¿por qué dejar pasar una oportunidad que esperas? Pero… ¿y si realmente no te hace bien el día de mañana? ¿Y si tomándote tu tiempo para pensar esa oportunidad ésta acaba pasando y te arrepientes? Yo creo que no soy tan extremista, pienso que depende del carácter y el punto de vista de las personas. Por supuesto que hay que pensar en el futuro porque…no vamos a llegar hasta a el que deseamos con decisiones de otros pero, todos tenemos pasiones, deseos que pueden ser cumplidos en el momento, satisfacciones que alo mejor nos traen alegrías en el momento y malas situaciones en un futuro, pero, nadie te podrá quitar lo bueno de aquel momento que junto al otro polo (opuesto) te puede perjudicar para bien, para muy bien, para mal y para peor y si esto es así debemos afrontar los hechos como autonomía que tenemos. Porque muchos dicen que arriesgar es darle un toque de intensidad a la vida y otros que no perderían todo lo trabajado por unos momentos de pasión.
No te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que no!!
Desde siempre la filosofía quiere contar nuestro comportamiento y darle explicación a lo que hacemos.
Todo pasa porque tiene una razón para que pase. Si todo está determinado, el ser humano puede predecir el futuro. Si quitamos al ser humano, la materia se controla mucho mejor. El ser humano es incontrolable y a la hora de querer saberlo, todo ha caído en la idea de que todo está determinado y que no existe el azar. Estamos entrando en un mundo de hipótesis, si dejamos sitio al azar, claramente.
Hay diferentes tipos de determinismo:
- Físico.
- Metafísico.
- Psicológico (está basada en todo lo que nos afecta).
- Material.
Interiormente nos preguntamos:
¿Somos libres realmente? ¿Formamos parte de una cadena a la que todo el mundo está determinado a hacer aunque la queramos evitar? ¿Qué significa la libertad?
Hay capacidad de tomar decisiones de elegir y son esas decisiones las que están determinadas por varios factores como la valoración de consecuencias, tu gusto, el estado de ánimo. Estos factores, nosotros no lo podemos controlar.
Nos determina factores accidentales, internos que queremos hacer, los caprichos, los impulsos y las causas fisiológicas.
¿Somos capaces, en nuestra imaginación, de hallar las causas que realiza la acción interna?
Hay es donde abriríamos un abanico de posibilidades.
Si fuéramos muy inteligentes y supiéramos mucho, ¿podríamos saber lo que va a pasar?
Supuestamente el mundo no se puede averiguar científicamente.
Hay una historia que cuenta nuestro profesor de filosofía Ismael de que había una vez un rey que preguntó a su Oráculo, si le podía decir que iba a pasar en el futuro. El Oráculo le dijo que su propio hijo le iba a traicionar y a que él solito iba a acceder al trono. El rey, intentando que no ocurriera, envió a su hijo a una aldea alejada.
El niño creció y por sus propios medios consiguió quietarle el trono a su padre.
Nadie nos quita la ilusión de que podemos predecir el futuro. Todo va a pasar como tiene que pasar.
Básicamente, nuestra ignorancia no nos permite ver que nuestra ilusión sobre la libertas, es simplemente una determinnación.
Todo acaba con la frase:
Firmando: Isabel Casado Priego.
Cuando hablamos de libertad, hablamos de tomar nuestras propias decisiones, de hacer lo que realmente nos apetece, de ser nosotros mismos sin importarnos el resto.
La libertad incluye tu manera de expresarte de vestirte y de pensar de una manera diferente. Tu como persona eres libre de actuar de la mejor manera que tu creas, siempre y cuando tus actos no sean fuera de lo normal.
Pero, ¿es el ser humano realmente libre? Acaso,¿no poseemos instintos de los que no somos capaces de liberarnos o controlar?,Los instintos humanos, son uno de los muchos factores que limitan la libertad.
Entre los otros, se encuentra por ejemplo la familia, que desde que nacemos nos impone una serie de reglas que asimilamos como naturales y que también condicionan nuestra libertad limitándola. Al igual que las leyes sociales, las que toda las personas de un mismo entorno han decidido que son las mejores para organizarnos en grupo.
Aunque existiera un ser humano que fuera capaz de desprenderse de sus instintos, de las normas familiares y de las leyes sociales, su libertad seguiría siendo limitada, porque creció en sociedad y con una cultura, que le hizo a si mismo.
Por tanto, aunque la libertad sea el bien más deseado para el hombre, creo que nunca conseguirá ser totalmente libre, ya que nadie posee una libertad plena.
–miriam ruz agudo–
Si buscamos la palabra LIBERTAD en un diccionario podemos encontrar varias definiciones;
—Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.
— Estado o condición de quien no es esclavo.
—Estado de quien no está preso.
▪¿Pero es eso la libertad? Yo pienso que esta palabra da para mucho más.
La libertad se puede interpretar de muchas formas, una persona puede sentirse libre cuando otra, en las mismas condiciones no se siente igual.
Si no fuera por la libertad no podríamos elegir, ni decidir lo que es más conveniente para nosotros. La libertad no es igual en todos los lugares del mundo, ni siquiera para cada persona, cada uno utiliza esta palabra de una forma distinta. Esa idea sobre la libertad puede depender de la cultura, de la educación, de los pensamientos…de cada uno.
También debemos tener en cuenta que una cosa es “ser libre para hacer algo” y otra es “ser libre para decidir algo”.
Yo pienso que ser libre es; SABER-PODER-ELEGIR.
Cuando falta alguna de estas tres cosas ya no hablamos de libertad.
Por ejemplo un preso que está en la cárcel no es libre; porque sabe que está en la cárcel , pero no puede salir de ella y elegir estar fuera o dentro, está encerrado obligatoriamente.
Pero…¿y si el preso está en la cárcel porque quiere y en realidad se siente bien estando allí? ¿Sería una persona libre o no? Porque anteriormente podría haber elegido ir allí o no, es decir antes de hacer lo que hizo para encontrarse preso.
Esta, como muchas otras cuestiones sobre la libertad de algo o alguien, son muy difíciles de resolver por lo menos para mí.
Seguiré pensando que la libertad es cuando un persona se siente libre ella misma, y no cuando lo opinen los demás, y eso solo lo sabe ella misma.
Cristina Márquez Ordóñez
Todos los seres humanos tienen un derecho fundamental e indiscutible, que el derecho a la vida. Pero el problema aparece cuando el proceso de una enfermedad atenta directamente a nuestra calidad de vida, y nos obliga a preguntarnos dónde se encuentran los extremos de ésta y hasta dónde debemos llegar para defender este derecho. Actualmente, existen diferentes posturas: filosóficas, políticas, culturales, religiosas…, que defienden o penalizan el proceso de eutanasia. Según el Diccionario, la eutanasia es “muerte tranquila, dulce, sin padecimientos y, en sentido estricto, la que así se provoca voluntariamente”. Pero esto es una definición teórica, y en la práctica aparecen dilemas morales y éticos, a los que tienen que enfrentarse los profesionales sanitarios, los pacientes, los familiares, etc… ¿Quién debe decidir dónde está el límite de la vida?.
La postura más radical en nuestra sociedad nos la da la religión, que no reconoce el derecho a la eutanasia, negando que las personas sean libres a la hora de decidir cuándo debe acabar su vida. Esto está muy relacionado con la creencia de que nuestra vida es un regalo divino, y es Dios y nadie más el responsable de quitárnosla, pues es Él quien nos la ha dado y es el único que nos puede privar de ella. Pero cuando una persona depende indefinida e irreversiblemente de una máquina para no morir, ¿no se supone que ya se la ha quitado y estamos renegando de su decisión intentando alargarla?. ¿Hasta qué punto se está contradiciendo la religión?. ¿Cuáles son los requisitos para que una vida sea digna para vivirla?. Siempre que hablamos de este tema nos puede venir a la mente la imagen de una persona en estado vegetal. La vida es un derecho, que también conlleva otros subderechos, como el desarrollo intelectual, la necesidad de trabajar, el ocio, la capacidad de decisión… Una persona en estado terminal no posee ningún subderecho, pues es obvio que no viviría sin la ayuda constante y permanente de otras personas. En realidad, bajo estas condiciones de vida, no podemos hablar de una existencia plena, por lo que es muy respetable su derecho de decisión a no vivir, pues ¿no te han quitado ya el derecho de vivir plenamente?.
En este tema tan complejo, la última palabra debería estar en la persona afectada, o si no tiene capacidad para decidir, en sus familiares más allegados. El desarrollo de esta decisión dependerá además de la ética-moral que siga el médico encargado de llevar a cabo la eutanasia. No cabe duda que en este contexto hay una constante lucha de valores y diferentes moralildades entre los diferentes colectivos allegados. Bajo mi opinión, la eutanasia debería ser reconocida como legal, y un derecho de libre decisión de la persona o familiares allegados.
Cosa distinta será determinar cuándo, cómo y quién puede hacer valer esta decisión, pues el asunto presenta no pocas complicaciones, entrando en juego intereses políticos, económicos, etc…
No hay que olvidar que con el argumento de que los discapacitados no eran personas con capacidad para vivir plenamente, Hitler mandó asesinar a miles de discapacitados de Alemania, incluso antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Además, si la decisión recae en manos de los familiares, pueden entrar en juego intereses económicos (el cobrar pronto la herencia del afectado, el no mantener indefinidamente los gastos que conlleva la atención médica a un enfermo, etc…). El Estado de Derecho debe hilar muy fino a la hora de decidir la implantación del derecho a la eutanasia. ¿Y tú qué opinas?.
Voy a hablar sobre la libertad, es decir, la capacidad que poseemos los seres humanos para elegir, es condición de la acción moral, y esta, de la reflexión ética, poseemos una autonomía moral, es decir, la capacidad de darse a uno mismo la ley que lo ha de regir. Ser libre significa ser autónomo, determinarse de actuar de acuerdo con la propia conciencia sin dejarse guiar por ninguna instancia exterior y en consecuencia la libertad individual.
El hecho de elegir resulta imprescindible para la moralidad y la reflexión ética.
Si hablamos de ética presupone nuestra libertad, esta no es la sumisión al deseo inmediato, sino la capacidad para dirigir la propia vida. Podemos ser libres para hacer algo que hemos decidido y es lo que llamamos libertad de acción.
Todo el mundo debemos de gozar de libertad para expresarnos y para tomar decisiones importantes en nuestra vida, de las que luego podamos sentirnos orgullosos o no, la libertad es una conquista, el resultado de un camino costoso. Debemos ser libres en cierta medida y siendo conscientes y responsables de nuestros actos en todo momento.
Podemos tener libertad para hacer una cosa que hemos decidido hacer y otra es ser libres para decidirla.
Estamos obligados a tener autoridad sobre nosotros mismos.
La gran pregunta que se puede plantear cualquier persona es si somos libres o estamos determinados.
Este sentido es la libertad entendida como supresión de las imposiciones que nos impiden ser y hacer lo que queramos.
En conclusión, pienso que la libertad es de lo más maravilloso que una persona pueda aspirar, a veces esta nos hace coger confianza en nosotros mismos ya que a lo largo de nuestra vida debemos tomar decisiones muy importantes, y el ser libre nos hace responsabilizarnos de aquello que hagamos.
Aida Gutiérrez Gómez.
¿Qué es la esencia?
¿tenemos la esencia desde que nacemos?
¿como se forma?
Nosotros podemos cambiar nuestra esencia, pero ¿los animales también?
Para contestar a estos interrogantes me voy a basar en la vida de una persona, desde que nace hasta que se le considera adulta. Nuestra esencia es una mezcla de elementos innatos, elementos adquiridos por la experiencia y además hay que tener en cuenta nuestra voluntad, pues somos personas libres y tenemos derecho a elegir cómo queremos ser.
La esencia de una persona son todos los rasgos de su personalidad, por lo tanto, desde que un niño nace ya posee esencia, la cual se le ha dado de forma innata a partir de los genes de sus padres ya que si sólo influyera el medio sobre nosotros, no habría forma de explicar por qué hay niños con diferente carácter. La esencia viene dada por lo que uno experimenta el dia a dia, y se podria decir que los primeros mese de vida todo es innato y sobrevivimos gracias a nuestros instintos, pero después cuando vas teniendo uso de razón y aprendes a sacar conclusiones tu personalidad se irá formando gracias a tus experiencias, aunque lo innato nunca desaparecerá del todo.
Tambien hay veces,que no siempre podemos ser como realmente somos, es decir,por necesidad(para que te acepten los demas,para conseguir un trabajo), debes omitir algunos rasgos de tu esencia, pero cada uno debe conocer bien y no engañarse a sí mismo.
Un animal nunca podrá hacer esto, eso de por propia voluntad reprimir o cambiar su esencia, pues el carácter de un animal , deja de lado su voluntad, ya que si un león no fuera feroz moriría, así que se podría decir que ellos no tienen libertad en ese sentido.
Hay que reconocer que si todos los elementos fueran innatos, nuestras experiencias no nos servirían de nada, pues no aprenderíamos de ellas y ni influirían en nuestra forma de actuar.
Aunque parandome a pensar, si todo fuera por causa de la experiencia, aquellos que no puedan tener muchas, tendrán una esencia bastante pobre. Y si todo lo manejara la libertad, no existirían personas con caracteres malos, ya que nadie los querría tener y todos seríamos bastante parecidos interiormente.
**miriam ruz agudo**
¿Los seres humanos quieren ser realmente libres?¿respetan las formas de vida que llevan otras personas, por muy diferentes que sean? ¿toman esas formas de ser como una opción alternativa a la que cada uno lleva? parece que en la sociedad en la que vivimos se respetan,a nivel general,todas las formas de pensar de todas las personas por muy extravagantes que parezcan. Pero, en realidad, nadie, algunos mas y otros menos (otros definitivamente nada) parece respetar al completo la forma de ser,pensar o actuar de todas las personas del mundo. Pero cuando surge esta pregunta, todos recurren al clásico: “no es que en los países occidentales más o menos somos parecidos, pero algunas de las culturas que hay por ahí son demasiado extrañas y hacen algunas cosas que parece que estén realizando en pleno S.XXI”
Con esta respuesta, puede ser que tenga algo de razón porque una cosa es ser una persona que respeta las costumbres y las culturas de todos, y otra muy distinta es caer en una postura en que todas las formas de pensar e las personas sean admitidas por el simple hecho de ser una cultura. hay que tener una capacidad para poder tener una crítica hacia las demás culturas porque hay algunas que son diferentes por una razón o por otra y hay otras que son directamente intolerables en pleno S.XXI. por eso, cada persona tiene que tener su propia forma de pensar y/o actuar ,pero siempre teniendo en cuenta una minima capacidad para distinguir lo distinto de lo intolerable.
Pero, ¿estamos convencidos de que somos tolerantes con las distintas formas de hacer su vida que tienen las personas? si nos paramos un poco a pensar, no somos del todo tolerantes con las personas distintas a nosotros.el ejemplo mas claro y simple, esta en nosotros mismos.todo el mundo hace,dice o piensa algo que más del 80% del resto de la sociedad no hace, dice o piensa como el.un ejemplo ,puede ser el mundo de la música. Estamos en una sociedad en la que si no te gusta la música pop comercial, el heavy o el rock, no eres una persona ”normal” pero, ¿hasta que cierto punto una persona es normal o no en ese sentido? ¿porque la gente que no sigue el dogma establecido por la sociedad automáticamente, se le puede calificar de raro, freaky o “no normal”? pero esto no es solamente en el mundo de la música, si no en cualquier ámbito no somos capaces de respetar el tipo de música, de ropa o de peinado que tienen las demás personas, incluso en nuestro mismo país y bajo la misma cultura, ¿creemos de verdad que esta sociedad esta preparada para mirar con buenos ojos a diferentes culturas?
—Raúl Cantero Álvarez—
